Elaboración del aguardiente

Desde el día 19 hasta el 29 de Noviembre se procederá a la elaboración del aguardiente en la alquitara. La actividad es pública y contemplarla suele ser beneficioso para la mente y para el cuerpo.

Moralina conserva esta tradición desde que se inició allá por el año 1956, cuando una serie de personas animosas y emprendedoras recorrieron en caballería un montón de kilómetros para comprar una alquitara. Cada año se solicita el permiso para poder elaborar el producto que se extrae del orujo. Como todas las actividades tradicionales, era una actividad productiva, pero a la vez una actividad social y, por tanto, una ocasión para hacer tertulias, echar unas cartas o comer chorizo asado.

Proceso

La alquitara se pone en marcha cada año para obtener las “raciones” que demanda cada familia. El uso comunitario se rige por la misma regla que acordaron los fundadores: se realiza un sorteo del que salen los turnos -ininterrumpidamente, de día y de noche- para las “alquitaradas”. Para que se produzca el aguardiente es necesario introducir “las yeces” en la “pota” de la alquitara, previa preparación de una base de “bálago” (paja de centeno) para que no se pegue. Después se calienta al fuego con piorno, vides y astillas de encina. La “cabeza” de la alquitara se llena con agua, que hay que renovar constantemente para que se mantenga fría. Cuando el vapor salio del orujo choca contra la superficie fría, se produce la destilación. De cada alquitara se obtienen unos diez o doce litros de aguardiente y el proceso dura unas cuatro horas.

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